Comience el día con una visita a la Bahía de Correos, donde desembarcará en una orilla arenosa y se dirigirá a un lugar marcado por una tradición ballenera del siglo XVIII: un barril de madera que hace las veces de buzón informal. Esta práctica única, continuada por los visitantes de Galápagos, le invita a llevar consigo postales, pudiendo entregar sus mensajes antes de regresar a casa.
Tras su visita a la Bahía de Correos, aventúrese hasta el Mirador de la Baronesa, un lugar cautivador rico en ambiente galapagueño. La historia de la isla, habitada en su día por una lujosa baronesa y sus tres amantes, está llena de intriga, con leyendas en torno a un apasionante misterio de asesinato. La zona ofrece senderos de fácil acceso para explorar la diversa flora y fauna de Floreana.
Más tarde, explore Punta Cormorán, famosa por su amplia laguna de flamencos, donde prosperan varias especies de aves, como el zanco común y el colín de mejillas blancas. La isla cuenta con playas distintas: la Playa Verde debe su tono verdoso a la abundancia de cristales de olivino en la arena, mientras que la Playa de Arena Harinosa se compone de inmaculado coral blanco.